BIO. Jean-Paul Sartre

por Feña Ortalli

Filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés.

Jean-Paul Sartre nació en París el 21 de junio de 1905, hijo de Jean Baptiste Sartre y Anne Maire Schweitzer. Su padre murió cuando él tenía pocos meses y pasó su infancia bajo la tutela de sus abuelos.

Durante los primeros años de su juventud Sartre fue educado en un medio burgués e intelectual, que marcará buena parte de su formación intelectual pero que irá evolucionando hasta convertirlo en un símbolo del pensador comprometido con los problemas de su tiempo.

Precoz lector de los clásicos franceses, en 1915 ingresó en el liceo Henri IV de París y conoció a Paul Nizan, con quien inició una estrecha amistad. Al año siguiente, el segundo matrimonio de su madre (considerado por Jean-Paul como “una traición”) lo obligó a trasladarse a La Rochelle y hasta 1920 no regresó a París. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde conoció a Simone de Beauvoir, con quien estableció una relación que duraría toda su vida.

Tras cumplir el servicio militar, empezó a ejercer como profesor de instituto y en 1933 obtuvo una beca de estudios que le permitió trasladarse a Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y de Heidegger. En 1938 publicó La náusea, novela que pretendía divulgar los principios del existencialismo y que le proporcionó cierta celebridad, al tiempo que se convertía en símbolo de aquel movimiento filosófico. Movilizado en 1939, fue hecho prisionero, aunque consiguió evadirse en 1941 y regresar a París, donde trabajó en el liceo Condorcet y colaboró con Albert Camus en Combat, el periódico de la Resistencia.

En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. En ella plantea que el ser humano existe como cosa (en sí), pero también como conciencia (para sí) que sabe de la existencia de las cosas sin ser ella misma un en sí como esas cosas, sino su negación (la Nada). La conciencia sitúa al hombre ante la posibilidad de elegir lo que será; ésta es la condición de la libertad humana. Eligiendo su acción, el hombre se elige a sí mismo, pero no elige su existencia, que le viene ya dada y es requisito de su elección; de aquí la famosa máxima existencialista: “la existencia precede a la esencia”.

Dos años más tarde, alcanzada ya la popularidad, abandonó la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir; en colaboración con Raymond Aron, Maurice Merleau-Ponty y Simone de Beauvoir, fundó Les Temps Modernes, una de las revistas de pensamiento de la izquierda más influyentes de la posguerra.

La mayoría de sus obras de teatro están llenas de símbolos que sirven de instrumento para difundir su filosofía. La más famosa, A puerta cerrada (1944), contiene la famosa frase: «L’enfer, c’est l´Autre» («El infierno es el Otro»). “El Otro —en francés tiene un alcance universal y casi metafísico— como otredad, como alteridad radical”, sostiene Eduardo Grüner en su libro El fin de las pequeñas historias (2005).

En su última obra filosófica, Crítica de la razón dialéctica (1960), se propuso una reconciliación del materialismo dialéctico con el existencialismo, al cual pasó a considerar como una ideología parásita del marxismo, y trató de establecer un fundamento de la dialéctica marxista mostrando que la actividad racional humana es necesariamente dialéctica.

En 1964 rechazó el Premio Nobel de Literatura para no “dejarse recuperar por el sistema”; decididamente contrario a la política estadounidense en Vietnam, colaboró con Bertrand Russell en el establecimiento del Tribunal Internacional de Estocolmo para la persecución de los crímenes de guerra.

Tras participar directamente en la revuelta estudiantil de mayo de 1968, multiplicó sus gestos públicos de izquierdismo, asumió la dirección del periódico La Cause du Peuple y fundó Tout!, de orientación maoísta y libertaria. En 1975 se inició el progresivo quebranto de su salud; la ceguera lo apartó de la lectura y la escritura durante los últimos años de su vida, tras haber completado su postrera gran obra, El idiota de la familia (1971-1972); dedicada al tema de la creación literaria, era el fruto de los diez años que dedicó a la investigación de la personalidad de Gustave Flaubert.

Sartre murió el 15 de abril de 1980 en el hospital Broussais. Fue enterrado el 20 de abril, rodeado de una inmensa multitud que lo acompañó hasta el cementerio de Montparnasse.

«Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo» 
La Nausea (1938)

Fuentes:


Publicada en Status Nº 73 (Julio de 2017)